Me dijeron la mano, 

la mano esconde la piedra
y la piedra es todo el corazón que conoces,
todo el corazón que tendrás.
Que el milagro yace el cielo o la ciudad,
la línea espiral, las estrías del cabrón en celo
que es tan feo, el sudario de Ítaca y la nena, 
que sólo piensa los árboles del ido bosque
o los drogos sapos del edén.
Fui fértil en el dolor y fui obsceno por el dolor.
Me mintieron la intención de los muertos
que viciaron culo adentro la ciudad.
La espina, el corvo y la hoz: llegó la noche 
y dijeron bienvenido guachito,
por fin a tu casa.


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